El frío, el viento y la calefacción afectan directamente a la piel, provocando sequedad, tirantez e incluso picor, especialmente en pieles sensibles y en personas mayores.
Por qué la piel sufre más en invierno
Las bajas temperaturas reducen la protección natural de la piel y el ambiente seco favorece la deshidratación.
Errores habituales
- Duchas largas y muy calientes.
- Uso de jabones agresivos.
- Olvidar hidratar la piel a diario.
Rutina básica de cuidado
- Limpieza suave, sin frotar.
- Hidratación diaria con productos adecuados.
- Protección especial en manos y labios.
En la farmacia podemos ayudarte a elegir los productos más adecuados según tu tipo de piel.